jueves, 13 de marzo de 2008

Feel so Low (Porcupine Tree)

So see how long I can last
You can pretend that I don't exist for you
And I can laugh about it now
But I hated every minute
I was waiting for your email
And each day that you forgot to call
Just made me feel so low
So low

Christmas 1998
I tried to call
I just couldn't wait
And your message was out of date
So I left my voice on your machine
But you did not respond
OK OK OK you've won
You make me feel so low
So low

domingo, 20 de enero de 2008

XXY: quizá la decisión sea una falacia



Álex se llama y es XXY. Álex, un nombre ambiguo. Alexandra o Alexandro o Alexander, Alejandra o Alejandro. Ni hombre ni mujer, simple y llanamente los dos. La cineasta argentina Lucía Puenzo desarma todo paradigma mediante Álex, el protagonista de XXY.
XXY es parte del GLBTI (Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales y ¿qué? Intersex). Intersex no estaba catalogado en la clasificación de géneros de la agrupación cuyos colores son los del arcoiris. Ni siquiera conocía qué era eso de intersex. Bastó digitar estas letras en el buscador de Google y salieron fotos: una especie de falo con testículos diminutos junto a una vagina infantil. El hermafrodita no es gay ni lesbiana ni transexual, he entendido, es intersex.

El mejor logro de la latinoamericana hija de Luis Puenzo, que se llevó un gran reconocimiento por el filme leyenda La historia oficial, es haber llevado al cine a un personaje ficticio intersex pero que congrega todo un universo, no justificado y no aceptado, cuyo alrededor está pintado de mitos y tabués. Del hermafrodita no se habla. El tema de la homosexualidad o del lesbianismo satura programas mediáticos pero todos se apenan en reconocer el hermafroditismo, sobremanera complejo. El hermafrodita sí es considerado un fenómeno. ¿La cura rápida para esta anormalidad? La operación para volverlo “normal” que consiste en cortarle fácilmente lo visible, el órgano masculino, aunque su sangre esté plagada de testosterona. Este procedimiento últimamente es visto como castración.

A Álex no la (lo) castran. Sus padres biólogos deciden que lo mejor es que crezca apartada (o) del mundo que la (o) vio nacer en Buenos Aires para no recibir los coletazos de la estigmatización, ergo, la marginación. Tiene 15 años y es hora de decidir: ser hombre o ser mujer, no solo a lo que reducimos en la genitalización: macho o hembra, sino el género por el que se tradicionalmente se cumple un rol específico en la sociedad, con sus características y problemas.
Sus padres, de mentalidad contemporánea, sufren por ella (él) y con ella (él). Saben exactamente lo que es XXY o el síndrome de Klinefelter. La (o) dejan al libre albedrío para que tome el camino que ella (él) prefiera, para que con brío se sienta orgullosa (o) de tener el sexo adecuado, aunque su parentela en el fondo desea que continúe con la mujercita que creció a fuerza de medicamentos para contrarrestar la virilización. Lamentablemente la biología impide que sus pisadas continuén por esta vía.

Álex se está desarrollando sexualmente, seguramente sus padres buscan los profesionales adecuados para realizar la operación, una vez que su hija (o) haya optado por tal o cual género. No obstante ella (él) pone los ojos en el hijo adolescente del médico que visita a la familia de Álex en la cabaña donde viven alejados del mundo.
Con las costillas sobresaliendo de un cuerpo asexuado, anoréxico y andrógino, Álex descubre los placeres del sexo sin cumplir un rol fundamentalmente femenino como el espectador podría haber predicho, más bien Álex impide que Álvaro, en la antesala de la cópula, toque sus genitales y lo voltea para penetrarlo, y cumplir lo que evidentemente es el papel del macho en el apareamiento. Esta escena truculenta es descubierta por el padre de Álex, Kraken, y trastoca el panorama que se ha creado en torno a las decisiones de su hija. Por otro lado pone de manifiesto la bisexualidad u homosexualidad de Álvaro, que empieza a ser la piedra en el zapato de su padre, profesional de la medicina. La otra escena que resulta realmente cruda es el intento de violación que sucede en la playa desolada, cuando el dolor de Álex se cimenta sobre la burla y el rechazo de quienes ven su “pija”. Quizá Álex está conforme con su cuerpo pero no con la forma como la/o ven los demás.





¿Qué hay que decidir? se cuestiona Álex. Tal vez no haya nada que decidir, esa es la cuestión del bien logrado largometraje. Este personaje no quiere optar por nada, prefiere permanecer así como es sin ser hombre o mujer o tal vez siendo los dos a la vez. ¿Qué tiene que escoger el XXY? ¿Y si no escoge nada?

El multifacético Ricardo Darín, que ha llenado de momentos de nostalgia y comicidad la historia de la cinematografía argentina con El hijo de la novia (Juan José Campanella) y Nueve reinas (Fabián Bielinsky), y algunos malogrados filmes, ahora es un padre que rebosa de frustración y laconicamente construye un personaje perfecto. Kraken logra lo contrario de su mujer, Suli, encarnada por la actriz Valeria Bertuccelli, que no encaja como madre de Álex, sino como una hermana, incluso para ser su madre en apariencia es muy joven. No tiene la suficiente fortaleza materna y su papel se fragmenta por una evidente inmadurez actoral, independientemente de si esta fue la intención de la directora.
Álex (Inés Efron) es muy natural, con su simpleza consigue armar un personaje lleno de conflictos en el que chocan la rebeldía, la ira, la acidez, así como sus lágrimas sin gestos de dolor. Resulta en ella (él) más frustrante su aparente impavidez ante el dolor que el melodrama de un dolor en sí mismo que su directora pudo haber plasmado.

En un espejo, un espectro, un alien. Es lo que la (lo) diferencia del universo de dos géneros. De ojos enormes y huesos largos, Álex empieza a aceptar la imagen que ve proyectada en su vestidor, quizá por eso rechaza la tan esperada decisición por parte de sus padres. Se contempla por largo tiempo y no le molesta el observarse a sí misma (o). No hay opción para ella (él) aunque confluya en un mundo de confusiones. La decisión representa el dolor y Álex ya no quiere más dolor. XXY, uno de los mejores estrenos 2007, con la esencia de la vida cotidiana y la sencillez del ser humano pone de manifiesto el monstruoso hermafroditismo que acostumbramos a esconder en el ático de la casa.

martes, 15 de enero de 2008

Javier Bardem, el amante llorón


El amor en los tiempo del cólera, la obra del nobel colombiano Gabriel García Márquez, exalta el tema del amor en medio del ambiente de la guerra, la epidemia y los inicios del s. XX. Florentino Ariza, su personaje principal, ama 53 años, 11 meses y cuatro días, y jura fidelidad a la mujer de su vida, Fermina Daza -aunque ella se haya casado con otro-, hasta el ocaso de su existencia. Es uno de esos amores grandiosos, etéreos, poco terrenales y difíciles de ajustar en las dos horas promedio que dura una cinta.

Quizá uno de los mayores retos a los que se enfrenta cualquier director de cine es la adaptación de una obra literaria a la pantalla grande. Y ha habido grandes aciertos como La naranja mecánica (obra de Anthony Burgess) llevada al cine grandiosamente por parte de Stanley Kubrik o Trainspotting (del literato escocés Irvine Welsh) dirigida por Danny Boyle, aunque este mismo después de dirigir La Playa, del escritor Alex Garland, tampoco se llevó el respectivo palmarés. Asimismo, Kubrik, al dirigir Lolita (la obra maestra de Wladimir Nabokov) no se encontró con críticas favorables. De todas formas es pertinente decir que comparar dos soportes artísticos totalmente distintos como lo son una película y un libro no es factible. Cada uno tiene una lectura y recepción disímiles.


Ahora bien, contextualizándonos a obras más cercanas a nuestra cultura, Fermina Daza y Florentino Ariza, los personajes garciamarquianos que marcaron un hito en la literatura hispanoamericana, de El amor en los tiempos del cólera, fueron llevados al cine de la mano del realizador norteamericano Mike Newell, conocido en el ámbito del séptimo arte como un director de enlatados comerciales. Fue también director de la comedia La sonrisa de Monalisa y de una parte de la saga de Harry Potter. Newell es sin lugar a dudas un experto en la cultura que merodea a la verborrea anglosajona. Por este motivo resulta contraproducente la mixtura del rico idioma español, esencial en una obra de literatura hispanoamericana, con el inglés hablado por algunos actores que conocen perfectamente la lengua de la “Madre Patria”. Este detalle conduce al filme a una hibridez innecesaria.

Tampoco está demás decir que el personaje que más expectativa ha causado con este estreno es Javier Bardem, quien encarna a un melodramático y llorón Florentino Ariza que, al contrario del libro, raya en una empalagosa cursilería. Si bien es cierto que Florentino Ariza es un personaje patético per se en la obra de García Marquez, en la cinta constituye un caracter sobreactuado.

Por otro lado, sobre la base de los personajes, el tiempo pasa forzosamente mediante el recargado maquillaje y ademanes exagerados de los protagonistas para mostrar a los espectadores que ya están ancianos: las jorobas de Fermina y Florentino, el caminar excesivamente pausado, la escena sexual en la que él resulta chocho y hasta torpe, entre otras escenas que resultan cómicas.

Hay que reconocer que es tal vez la esencia de la cinta la actuación acertada de la actriz que representa a Fermina Daza, la italiana Giovanna Mezzogiorno, y que logra trasmitir la frescura y el garbo con que García Marquez dibujó a este personaje. Acotaré que su presencia es lo más notable de la obra. Mezzogiorno es una excelente actriz que imprime de aciertos a la obra con su placidez y su belleza apacible. Ella logra trasmitir esa estética de inicios de siglo y esa deliciosa Fermina Daza que imaginamos en los parajes de la literatura.

Independientemente de las imperfecciones de la adaptación, la obra de cierta forma engancha al público con sus intentos de comicidad, el ambiente causi exótico, entre los referentes europeos, cartaginenses y selváticos junto con la voz de Shakira, otro ícono comercial proveniente de Colombia, lo que llama la atención del público. Y no faltan los que lloran al unísono con la voz poco armoniosa de 'Cada día pienso en ti'. Diré que el oír la voz de Shakira en algunas secuencias de la película empeoró la visión que tuve de este largometraje al inicio.


El espectador seguramente se divertirá con esta historia, pero quienes esperan un resultado similar a la magistralidad de El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, se encontrarán con una gran decepción.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Entre la armonía de lo sinfónico y la crudeza del metal, el eclecticismo de Therion

O Fortuna

velut lunastatu variabilis,

semper crescisaut decrescis;
vita detestabilisnunc
obduratet tunc curatludo
mentis aciem,
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.
Sors immaniset inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salussemper dissolubilis,
obumbrataet velatamichi quoque niteris;
nunc per ludumdorsum nudumfero
tui sceleris.
Sors salutiset
virtutismichi nunc contraria,
est affectuset
defectussemper in angaria.
Hac in horasine
moracorde pulsum
tangitequod per
sortemsternit fortem,
mecum omnes plangite





El metal sinfónico de los avant-garde Therion, en la Plaza de Toros
La buena noticia para la escena metalera del país es que este 22 de septiembre se presentará en Ecuador unos de los pioneros del metal sinfónico a escala mundial, la agrupación sueca Therion, vista, de acuerdo con los críticos musicales, como una banda avant garde, muy versátil, que ha sabido combinar diversos géneros, desde los más crudos como el death y el heavy con la armonía de la ópera y beats digitalizados de sintetizadores.

Quizá el término avant-garde es lo que hecho mella en la audiencia mundial ya que este grupo es el más sobresaliente entre sus pares (como Nightwish, Haggard, Theater of Tragedy, los mismos Lacrimosa, o tal vez Within Temptation o Katatonia) porque lograron crear un único estilo que abarca, además de una estética evidentemente gótica, una filosofía que se sienta sobre la base de la ideología enmarcada en la mitología nórdica, vista como muchos como oscura.

Therion nació hace 22 años (1985) de la mano de Christopher Johnsson como una banda de death metal puro que se combinaba con ritmos que rayaban en el black metal. No es sino hasta 1996, con la grabación del álbum Theli, que se encaminaron en las raíces del metal sinfónico, lo que hoy por hoy les caracteriza y es la esencia de su eclecticismo musical elaborado con excelencia.

Los integrantes actuales de la banda son: el fundador, el guitarrista Cristofer Johnsson, es el único miembro que ha permanecido en el grupo y es quien escribe la mayoría del material de las canciones; Kristian Niemann (guitarra), Johan Niemann (bajo) y Setter Karlsson (batería). Los colaboradores actuales son Tomas Karlsoon (letras), Mats Levén (vocalista), Snowy Shaw (vocalista), Katarina Lilja (vocalista), Hannah Holgersson (vocalista soprano en estudio) y Lori Lewis (vocalista soprano en directo).

Cuenta con trece álbumes grabados en estudio, de los que se destaca Crowning of Atlantis (1999), que a su vez abarca una muy desarrollada técnica musical e impresionantes voces dignas de estar en un teatro de ópera acorde a las sinfónicas de cámara a escala mundial.

Otro de sus trabajos que consiguió la suficiente atención mediática y de la audiencia fue el editado en 2000 Deggial, trabajo que llegó a ser una leyenda en la historia del metal a manera de tributo a Carmina Burana, la famosa ópera siniestra de Carl Orff, quien tomó los textos medievales de la obra para elaborar un trabajo moderno en 1937.

Como caballeros medievales y princesas cuyas facciones confundirse podrían con las hadas de los bosques y voces angelicales, Therion ha elaborado un estilo que confluye en dos planos: el de exaltación al mundo fantástico de aquella mitología nórdica –entre guerreros y seres imaginarios- y celta que, a su vez, confluye en las emociones del ser humano, especialmente aquellas que se remiten al dolor, tristeza, soledad, desamor, miedo y muerte. El tánatos está presente en las líricas de Therion que a través de su trabajo se transforma en una bella sinfonía inolvidable para el oído humano. Sin embargo, esta belleza roza lo radical. Su música no está enmarcada en la belleza armónica de la ópera sino en el espíritu extremo de la crudeza del metal, por lo que conforma un género dual de sensibilidad profunda con un lado radical e incluso agresivo.

Therion actualmente se encuentra realizando su tour 2007 en el que promociona su último trabajo titulado Gothic Kabbalah, gira con la que arrivará al Ecuador en un concierto que será memorable para los amantes de este versátil y desarrollado estilo.

La agrupación promete un concierto en la Plaza de Toros Quito a la altura de los performances europeos con ocho personas en escena interpretando sus más famosas melodías a partir del año 1996, el que los consagró como pioneros.





Christopher Jonhsson fue entrevistado por la propietaria de este blog, en una entrevista para Diario HOY.

1.- How is it for the band to be considered as an "avant-garde" group in the metal music scene?

We have been avant-garde since the first album in the eyes of the audience in each times (today one may ask why our first album should be considered original, but back then it was very original compared to the other bands at that time), so it's something that has alwas been a part of the band and nothing I've reflected much over. However, it was not until 1996 with Theli that we became a really big band and started to effect the music scene and I started to get this kind of questions.


2.- Therion is an essential band for the symphonic metal with a 20 years of experience. How the band feels now after the experienced years?

It's only me who is left since the early days. For me Therion has been a life partner and as I am now 35 years old, Therion has been my occupation since I was 15, so it's in a way like a marriage. When I sarted I had no idea that we would even get a record deal (though this was of course my goal) or that I would be able to become famous and play in so many countries all over the world. We've now done 13 studio albums and if someone would have asked me after the 5:th album how I though I would feel after album number 13, I would probably have guessed that it never would happen, but if it did I'd be "Old, tired and repeating my self", so it's actually really nice that I feel very full of energy and that the biggest critique against our new almbum is that we've progressed TOO much.
Sincerely I look forwad to another 20 years and another 13 albums and today I'm sure that as long s I want to continue, I will make interesting music that brings something new each time (else I will stop in time and let Therion remain a unique band).


3.- What the band will have done before arriving Ecuador?

We have some separate concerts and festivals in Israel, France, Finland, Ireland and fr the first time in 3 years also a concert here in Sweden. And of course we will rehease some days too. So we will be warmed up perfectly for Equador.


4.- What the band will offer to the ecuadorian audience considering that here there's a crowd of fans that love at heart symphonic metal genre?

We will bring with us the full european stage production and play a set for a around 2 hours and 15 min with songs from albums between 1996-2007. It will be he first show on the Latin American branch of the tour, so we will be full of energy, that's for sure! =)


How is the performance?

This tour we've developed into some sort of metal musical operatic band, with a stage show that is truely amazing for a metal band of our size in our generation.

How many people will be at the scene?

The band + 4 soloists (8 all in all).


5.- Which are the future plans of the band?

2008 we will take a vacation, 2009 we're recording a new album and 2010 is the next World Tour (which hopefully will include Equador again, I think it will be a great experience there).
The next album will be the most ambitions to this date and will end the quadroly which the last 3 albums has been a part of.



UNFORGETTABLE!!!!!!



viernes, 7 de septiembre de 2007

La hiperrealidad de un mito llamado Zodiac


"ME GUSTA MATAR GENTE PORQUE ES MUCHO MÁS DIVERTIDO QUE MATAR ANIMALES SALVAJES EN EL BOSQUE, PORQUE EL HOMBRE ES EL ANIMAL MÁS PELIGROSO DE TODOS. MATAR ALGO ES LA EXPERIENCIA MAS EXCITANTE, ES AUN MEJOR QUE ACOSTARSE CON UNA CHICA, Y LA MEJOR PARTE ES QUE CUANDO ME MUERA VOY A RENACER EN EL PARAÍSO Y TODOS LOS QUE HE MATADO SERÁN MIS ESCLAVOS. NO DARE MI NOMBRE PORQUE USTEDES TRATARÁN DE RETRASAR O DETENER MI RECOLECCIÓN DE ESCLAVOS PARA MI VIDA EN EL MÁS ALLÁ EBEORIETEMETHHPITI".


En sus labios puedo leer, palabra por palabra, la resolución del criptograma en el que su principal referente es el personaje de El malvado Zaroff, la película favorita del autor del mensaje escrito arriba, el asesino hedonista y uno de los fenómenos mediáticos más interesantes en los Estados Unidos, Zodiac. El conde Zaroff del largometraje de 1932 era un loco millonario que vivía en una isla solitaria y se dedicaba a cazar a los náufragos como si fueran animales, de ahí la idea de que el ser humano “es el animal más peligroso de todos”.


El Conde Zaroff

¿Quién era Zodiac? Una, dos o tres personas quizá. En el mejor de los casos tenía disociación o personalidad múltiple. Puede, incluso, que la Policía se haya convencido de lo último, por la ambiguedad que presentaban las evidencias en la escena de varios crímenes no comprobados. Psicópata, sí lo fue sin duda alguna, al contrario de sentir culpa a fuerza de sus actos, sus crímenes le proveían de un placer absoluto que ni siquiera habría podido compararse con el acto sexual, como declaró en el descifrado criptograma. Inteligente y manipulador también lo era, además de estructural, como para ser capaz de escribir criptogramas con fuentes distintas: griego, morse, banderines navales, símbolos climáticos y astrológicos. Zodiac era la denominación de un código oculto de la Edad Media y la marca de un reloj con su firma, escogida quizá al azar; no en vano optó por aquel mote que causaría gran pavor en la sociedad de su entorno.
Su perfil siempre fue claro, el asesino en cuestión, jamás. Era dos o tres personas, cuyos actos se entremezclaron, por lo que se le escapó de las manos a la Policía. Resultado, algunos crímenes jamás resueltos y caso cerrado en 2004, después de 36 años de cometido el primer homicidio comprobado.
En marzo de 2007 el expediente se reabrió.


Zodiac se atribuyó 37 crímenes que describió en sus misivas enviadas a la Policía y a la prensa, por lo que se convirtió en el asesino “de moda” entre 1968 y 1969 en el Norte de California (en Benicia, Vallejo, Lake Berryesa y San Francisco), sin embargo los investigadores le acreditaron siete víctimas canónicas solamente, de las que dos lograron sobrevivir. Su supuesto historial de homicidios es tal vez uno de los mitos urbanos que tal vez nunca serán develados, ya que se lo relacionó con los asesinatos que no fueron cometidos por él, y por ende con los rastros de otros asesinos. Zodiac, con seguridad, era más de una persona.



Carta Al San Francisco Chronicle

Carta al San Francisco Examiner

Carta al Vallejo Times Herald

Criptograma no descifrado


Un personaje salido de un manga japonés, una especie de protagonista que solo podría haber constituido un héroe en la fantasía de los dibujos animados de la televisión, eso tal vez era en lo que osaba convertirse el homicida, y lo logró. No solo fue temido como malvado por los ciudadanos de los alrededores del estado en el que cometía sus delitos sino que se transformó en el más buscado, y como fenómeno mediático, en la historia que él mismo lo logró a través de las cartas que envió a la prensa y a la Policía atribuyéndose crímenes, llegó incluso a que se publicara un libro que se convirtió en un best seller en los Estados Unidos en los años noventa sobre la base de las investigaciones hechas por la policía, el periodista Paul Avery de San Francisco Chronicle y finalmente recopilado por el caricaturista Robert Graysmith.

Pero más alla de eso, Zodiac llegó a ser el personaje estelar de su propia película. Existen algunos filmes que hacen referencia a este caso. Harry el sucio (Clint Eastwood) está fundada escuetamente en en caso, a través de Scorpio. El "Gemini Killer" en la pelicula El exorcista III también sugiere algo de Zodiac. Edward James Olmos estelarizó The Limbic Region, cinta que parte del libro de Robert Graysmith Zodiac, y por último este año se ha estrenado la película basada en la historia de este asesino, dirigida por David Fincher, la obra maestra de quien también dirigió Seven y la magistral El Club de la Pelea.

Se ha erigido a Zodiac como un mito. El sueño del homicida se hizo realidad en el entorno ideal de una sociedad en la que las historias ficticias se retroalimentan y son necesarias, incluso para el imaginario del diario vivir de la humanidad. Zodiac se convirtió en un super star. No tan lejos de personajes villanos-héroes como V (famoso ahora por el filme V de Vendetta de James McTeigue) que derrochan maldad, ocultos en disfraces y artificios, y solamente quienes “podrían” tener el derecho de matar, e incluso, “ajusticiar”. Ahí se pierden las fronteras entre la admiración y el repudio de una audiencia en cuya vida real vive aterrorizada de los mitos que se han tejido alrededor de los famosos asesinos en serie.

Zodiac: la elegancia del poder mediático



El papel protágonico de esta convergencia mitológica se lleva el séptimo arte, con el cual se han reivindicado figuras reales y ficticias: desde el mismo Zaroff (El malvado Zaroff), Kit Carruthers (Badlands), Travis Bickle (Taxi Driver), Hannibal Lecter (El silencio de los inocentes), Norman Bates (Psicosis), hasta Tom Ripley (El Talentoso Sr. Ripley), Aileen Wournous (Monster) o Jean Baptiste Grenouille (El perfume), hasta el punto de mitificarlos con miras a la caricaturización del villano o héroe, quizá, de historias que arrancan de su cotidianidad al espectador. Así pasa de la aterradora verdadera existencia, Zodiac, a ser un ícono encarnado a la perfección en la pantalla grande en una película digna de admirarse en la historia de los mejores largometrajes de los últimos años.


Esta vez David Fincher se ha llevado los aplausos. Zodiac, de su autoría, es una verdadera obra de arte, incluso superior a sus taquilleras antiguas, que maneja la historia de este asesino en serie a partir de los datos reales que llegan al San Francisco Chronicle. La cinta se pega a los hechos de la forma más fiel posible sin dejar de ser cruda. De hecho es muy evidente la brutalidad de los homicidios, tan brutal en la armonía del cine que el director consigue con mucha seguridad la impresión del público. La sensación que causa en el espectador fluye a raíz de una excelente fotografía que se torna muy siniestra en algunas secuencias, y en otras panorámicas de gran belleza de la ciudad de San Francisco, además de las bien logradas actuaciones de los protagonistas. Zodiac se desenvuelve hábilmente con un estilo de suspenso que podría ser hijo del mismo Alfred Hitchock o David Lynch.


Zodiac no poseía un rostro, tenía un disfraz. El que asesinaba era un personaje siniestro, la metáfora del perverso de los cómics y de las caricaturas de TV. A veces cubierto con un atuendo negro, botas militares Wing Walkers, diseñadas -como se asegura en la cinta- para caminar en las alas de los aviones, guantes, y con el rostro completamente cubierto, lo que sobresaltaba a la vista de quien lo viese era el símbolo escrito en su traje, su firma, que de lejos habría podido ser similar al símbolo anárquico, o a uno satánico, de color blanco, y que era el logotipo de los relojes Zodiac (con esto último el criminal fue visto como un farsante). En la escena no balbuceaba casi nada, no pedía dinero ni efectos personales, solo disfrutaba del pavor que infundía; en otros casos ni lo último ya que disparaba a quemarropa en un abrir y cerrar de ojos, como se observa en la primera bien lograda secuencia del largometraje. En esta asesina el 4 de julio de 1969 (en Blue Rocks prings) a “Michael Renault Mageau, de 19 años, y a Darlene Elizabeth Ferrin, de 22 años, en un campo de golf a las afueras de Vallejo. En la vida real Darlene murió recibiendo primeros auxilios, en el Hospital Kaiser Foundation, mientras que Michael sobrevivió”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Asesino_del_Zodiaco)

De allí en adelante 'Hurdy Gurdy Man', representativa canción de los ingleses sesenteros Donovan, será la apología de Zodiac, la banda sonora de cada hecho con la que la cinta lleva los crímenes hacia un plano estético, realizados a la perfección y con una crudeza ensalzada por las facultades del séptimo arte.

Thrown like a star in my vast sleep

I open my eyes to take a peep

To find that I was by the sea

Gazing with tranquillity.

'Twas then when the Hurdy Gurdy Man

Came singing songs of love,

Then when the Hurdy Gurdy Man

Came singing songs of love.

Hurdy gurdy, hurdy gurdy, hurdy gurdy, gurdy he sang.

Hurdy gurdy, hurdy gurdy, hurdy gurdy, gurdy he sang.

Hurdy gurdy, hurdy gurdy, hurdy gurdy, gurdy he sang

Histories of ages past

Unenlightened shadows cast

Down through all eternity

The crying of humanity.

'Tis then when the Hurdy Gurdy Man

Comes singing songs of love,

Then when the Hurdy Gurdy Man

Comes singing songs of love.

(Hurdy Gurdy Man/Donovan)

Un mes después, Zodiac arremete contra Bryan Calvin Hartnell, de 20 años, y Cecilia Ann Shepard, de 22 años, “quienes fueron apuñalados el 27 de septiembre de 1969 en lo que en la actualidad se le denomina 'La isla del Zodíaco' en Lake Berryessa ubicado en el Condado Napa. Hartnell sobrevivió a seis puñaladas en la espalda, pero Shepard murió a causa de sus heridas , dos días después, en el Hospital Queen of Valley en Napa”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Asesino_del_Zodiaco)

El 11 de octubre de 1969 asesina a Paul Lee Stine (de 29 años), con un solo disparo en la nuca, en Presidio Heights en San Francisco. Esta es la última víctima comprobada.El filme, entre los casos no comprobados, también presenta un presunto rapto ocurrido el 22 de marzo de 1970, cuando Kathleen Johns es secuestrada en la carretera 132 al oeste de Modesto California. Johns logra escapar del auto de un hombre que ofrece llevarla a ella y a su bebé luego de reventarse una llanta del auto de Kathleen. Él incendia el vehículo.”Después de escapar se dirigió a la Estación de Policía ubicada en Patterson, donde, ella vio el cartel de denuncia con el retrato robot del Zodiaco, y lo identificó como su atacador”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Asesino_del_Zodiaco)

Según el patrón de los asesinatos en general, es evidente el “ritual” en el que el criminal se introduce para matar a sus víctimas. Sí existen ciertos rasgos repetitivos en las escenas de la mayoría de crímenes confirmados, que sin embargo no se ajustan con algunos hechos de los que el propio Zodiac había dicho ser el autor. Esto último, lo hace con el objetivo de que la prensa lo publique.

Ansía ser la noticia principal de todos los diarios y alcanzar la atención mediática suficiente para llegar a tener poder, razones por la que amenaza con matar más gente, niños y con instalar bombas en los lugares menos pensados. Por otro lado envía un pedazo de camisa ensangrentada junto con sus cartas como señal de evidencia de los crímenes, muy mountruoso para quien lo reciba. Presiona, entre otras cosas, a la prensa, para hablar en la TV a través del teléfono. En aquella llamada dice llamarse Sam. “Estoy enfermo me duele la cabeza”...y afirma que la única forma de curar su padecimiento es matando. “No quiero que me hagan daño, no quiero ir a la cámara de gas”. Promete encontrarse con el conductor del programa pero no acude a la cita. Después se descubre que se trata de una llamada falsa de un sujeto internado en un psiquiátrico. La sociedad “juega” con el caso, lo convierte en una bola de nieve hasta armar pieza por pieza la historia falaz de un asesino.

Posterior a un sinnúmero de datos que confluyen en una supuesta única persona a quien se conoce como Zodiac, los medios de comunicación intentan no hablar más de este asesino. El mismo Avery empieza a descubrir sus mentiras ya que algunas de sus cartas notificando algún crimen llegan a la sala de redacción de los diarios posteriormente a la publicación acerca del homicidio en cuestión por parte de algún rotativo. Así se adjudica crímenes que él no los había cometido. De esta manera se inicia el boceto de un personaje que es más de un personaje transformado en una verídica ficción urbana a base de propias y extrañas mentiras.

La mayoría de los ataques ocurre cerca de lagunas, pero el rasgo más peculiar de sus acechos es que Zodiac ataca a parejas que se se están haciendo arrumacos y además se encarama con mayor fuerza en acabar con la vida de las mujeres; así dos hombres logran sobrevivir. Con rasgos tan parecidos en estos acometimientos el homicidio de Paul Stine, el taxista, no encaja en los “rituales” anteriores.

Por otro lado, a la prensa le interesa manejar este caso desde el punto de la primicia, cada paso que da Zodiac es ansiado por los diarios para convertirse en el pionero del hecho, especialmente el SF Chronicle, el medio que cubre desde principio hasta darse por perdido el caso. Los periódicos logran sembrar el terror en los condados aledaños hasta instaurarse el toque de queda, el resultado de los actos del experto en manipulación, uno de los síntomas de la psicopatía de Zodiac. La audiencia, entre otras cosas, contraviene al papel de los medios de comunicación: “Los rotativos publicaron los criptogramas de Zodiac para aumentar sus ventas posiblemente”, se escucha decir a alguien que llamó por teléfono a una radio. El papel de los medios masivos se pone en tela de duda en la película además de que quienes trabajan para ellos se trocan la fama como el mismo homicida.

Robert Graysmith (Jake Gyllenhal) -muy conocido por su personaje Jack Twist en Brokeback Mountain, película de Ange Lee, en la que encarna a un vaquero homosexual- desde principio hasta casi el final de la cinta es el hilo conductor dada su espontánea intuición. Graysmith es inconscientemente instigado por Paul Avery para que se insmiscuya en cuerpo y alma en un asunto no resuelto. De personalidad única, talentoso, sensible, nervioso, así es Bob, quien posee excelente memoria, con la que finalmente junta el aparente rompecabezas. Graysmith llega al punto de poner el objetivo de develar este caso por encima de su matrimonio. A su familia, especialmente a su esposa Melanie, en la brillante actuación de Chloe Sevigny (destacada en películas como Boys don't Cry, Dogville y Broken Flowers) como una mujer gran ímpetu y poca belleza, le resulta insoportable vivir bajo las continuas amenazas de un ser que jamás da la cara.

Paul Avery es el otro lado de la intuición. Es una persona decadente, a quien -sin ser malvado- realmente le importa su propio reconocimiento como periodista. Está perfectamente construido sobre la base del ego a través del histrionismo de Robert Downey Junior, quien también representó a, de igual forma reportero pero de la pantalla chica, Wayne Gale, en la película Natural Born Killers, de Oliver Stone. En esta cinta de 1994 se contrapone el horror de unos crímenes cometidos por una amorosa pareja con la estética de la TV, la que también tiene el poder de heroinizar y endiosar a sus protagonistas en contraposición con el rating que quiso alcanzar Gale, y de alguna manera ser también famoso. Avery, conspícuo, sin duda excéntrico, pero perdedor. Se trata de un personaje que sugiere en alguna medida una ambición hipócrita que produce un inevitable shock contra la intuición de Graysmith. A este, Avery le pregunta qué busca con ser el investigador: “¿Qué tajada quieres?", lo que provoca un gran cuestionamiento en el inocente Graysmith. Incluso llega a vanagloriar su trabajo por encima del departamento de investigación y de la policía, guiados por David Toschi (el actor Mark Ruffalo, a quien se la visto en cintas como Eternal Sunshine of The Spotless Mind), un hábil profesional por vocación, que se ve obligado a abandonar el caso por la falta de pruebas.

El ego de Avery en aras de conseguir la información por sí solo produce continuos enfrentamientos con ellos. Varias veces quedan mal ante la audiencia por la culpa del periodista. Todo sea por la primicia de informar acerca del supuesto primer crimen cometido por Zodiac: “El 30 de octubre de 1966, Mary Jo Bates fue brutalmente asesinada por arma blanca, fue casi decapitada. La posible conexión de la muerte de Bates con Zodiac se dio cuatro años despúes a partir de un tip recibido por el reportero Paul Avery del San Francisco Chronicle sugiriéndole ciertas similitudes entre los asesinatos cometidos por el Zodiaco y las circunstancias que rodearon a la muerte de Bates”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Asesino_del_Zodiaco)

Hasta que entre los informantes aparece Don Cheney, que dice conocer a un sospechoso: Arthur Leigh Allen, quien hasta la actualidad sigue siendo el primer sospechoso de los crímenes cometidos por Zodiac. Allen le había confesado a Cheney durante un paseo de pesca que fue acusado de perversión infantil. A pesar de haber haber grandes coincidencias entre él y el asesino, su caligrafía, según la opinión de profesionales grafólogos, no coincide con la de las misivas enviadas a los periódicos. John Carrol Lynch, en el papel de Arthur Leigh Allen, consigue una muy buena actuación a través de un personaje cuya apariencia habla por sí sola: corpulento y láconico, un personaje que raya en la paradoja, de ojos inocentes, con un aire lascivo y ladino a la vez. Eso era Leigh. Leigh, porque no le gustaba que lo llamasen Arthur.

Todos sus rasgos coinciden con las características de Zodiac, incluso la Policía encuentra en su auto unos cuchillos ensangrentados, de los que asegura haber utilizado para matar gallinas. Su reloj esde marca Zodiac y su libro favorito, El malvado Zaroff, ¿qué otros rasgos más finos puede dar? Pero su letra jamás coincide con la caligrafía de quien había escrito las cartas. Y aunque Graysmith comprueba que, a través de la fecha de nacimiento que había dado Zodiac en una de sus llamadas alertando de asesinatos por su cumpleaños, Arthur Leigh Allen había nacido el mismo día que Zodiac vino al mundo, el sospechoso continuó en libertad por el resto de sus días y quizá porque las investigaciones “de un caricaturista” nunca fueron consideradas de envergadura para la Policía.

Veintidós años después, en 1992, el caso permanece en investigación en las manos de quien reemplaza a Dave Toschi. Se llama al sobreviviente del asesinato del 4 de julio, Michael Renault Mageau para que reconozca la cara de su posible agresor; en ellas señala el retrato de Arthur Leigh Allen, con lo que finaliza este brillante filme. Antes de que la Policía atrape a Allen, este muere de un ataque al corazón.

Aun así el perfil genético de Leigh Allen que se analiza a partir del año 2000 no concuerda con las huellas dejadas por Zodiac. Leigh Allen continúa siendo el principal y único sospechoso. A partir de su muerte, Graysmith ya no recibe llamadas de amenazas.



Zodiac, entre el mito y la realidad, ha pasado a la lista de seres temidamente idealizados, a quienes la sociedad ha trastocado hacia la figura de los villanos de una caricatura. Con seguridad, la mitad de su perfil está construida sobre la base de una falacia y entre, en el mejor de los casos, dos o tres asesinos más. Sea quien haya sido logró una manipulación expertamente urdida de los medios masivos que su popularidad, inclusive, subió el rating de aquellos íconos de la comunicación a los que solo les interesaba precisamente vender. Hasta a la pantalla grande llegó en algunas versiones fílmicas susceptibles de admirarse. Zodiac es el mejor estreno que se ha proyectado últimamente. De la mano de Fincher, sus crímenes se han convertido en una obra de arte. Si Leigh Allen era Zodiac y si hoy estuviese vivo se encontraría sumamente satisfecho de que un talentoso ose hablar de él de manera tan elegante.