domingo, 10 de agosto de 2008

El esteticismo cinematográfico de Misfits, según Jerry Only


Los desadaptados u outsiders, cuyo nombre fue tomado de Misfits, la película protagonizada por el mito americano Marilyn Monroe y dirigida por John Huston en 1961, visitan Ecuador después de tres décadas de trayectoria punkie. La agrupación proviene de New Jersey, en Estados Unidos, en donde se convirtió en el referente de punk más comercial e importante. Oír a Misfits es enfocarse en dos marcadas épocas, la primera con Glen Danzig (desde 1977 hasta 1983) y la segunda a partir de su reagrupación (en 1995) en la que el músico Jerry Only toma las riendas del grupo hasta la actualidad.

Misfits, y que no quepa la menor duda, es una banda trascendental para la escena del punk, tanto así que no solamente constituye una agrupación de acordes simples y agresivos, a los que se refiere Only cuando se le pregunta de qué manera piensa que Misfits ha influenciado a los grupos actuales de este género, sino que Misfits ha trazado un camino con la estética suficiente para que -con solo mirarlos en el escenario sin tocar- el público se halle ante un performance teatral, cuya esencia parte de las películas de terror en blanco y negro. Por eso, Misfits es el fiel representante del horror punk. Esta estética de acuerdo con Only “ha sido fácil plasmar” en la música ya que el cine de terror “es una forma de arte atemporal”, digamos que por el legado clásico que este ha heredado en el séptimo arte.

Varios críticos, por otro lado, han manifestado que la esencia del punk radica básicamente en una estética contemporánea que sobresale en las sociedades industrializadas. Según Only, el punk podría ser una estética y mucho más ya que este género “sería de todo para una infinidad de personas”, es decir anarquía, irreverencia, vestimenta, arte, una forma de ser, e incluso de hablar, y es allí por lo que cree que funciona; no obstante es indiscutible que Misfits primigeniamente se expresa de forma contestataria con una imagen disímil a los grupos de punk de finales de los setenta, estando más cerca a un filme de terror en el que los papeles estelares podrían estar representados por los zombies de El regreso de los muertos vivientes. Es más, la influencia del séptimo arte forma parte de la apreciación artística de la agrupación. Jerry Only dice que entre sus películas favoritas de terror en blanco y negro se encuentran Drácula, Frankestein, El Hombre Lobo, La noche de los muertos vivientes; así como la literatura y la pintura malditas.



Cuando se le pregunta acerca de la diva de los años cincuenta Marilyn Monroe, cuyo nombre sobresale en la canción de Misfits “Quién mató a Marilyn”, el músico se refiere a ella como un ícono cuya trágica muerte resulta apropiado reivindicar razón por la que “Who killed Marilyn” por su naturaleza atacaría a una sociedad tapada y ladina. A través de esta simbología, Misfits evoca su actitud contestataria ante los elementos y situaciones tradicionales del contexto que nos norma, que también está reflejada en la famosa “American Psycho”: “Inside a wall street mind a psycho lurks, Lines of cocaine cut in hell, Obsessive hands gently grab your neck, Compulsively youll die... I hate people”.

Only afirma que la herencia de Misfits está guardada con cada nuevo paso que dan y que crecen con todo lo que han hecho. “Sabemos quiénes somos; es lo queremos, lo necesitamos y lo tomaremos siempre”, concluye el artista prometiendo un concierto en Ecuador que estará a la altura de la excelencia de su música y estética digna de las clásicas películas de terror.
(Este artículo lo escribí especialmente para la página web de Showfactory www.showfactory.com.ec)

martes, 5 de agosto de 2008

El cuerpo de Carlos Pulla

…podía comer con suerte alguna cosa suculenta a eso de las tres de la tarde. Nada parecido, claro está, a un encocado de pescado o una cazuela allá en Flor de Bastión. Esas delicias son pedazos felices de mi niñez que ya más nunca regresarán, quizá solo lo hagan en sueños, que es lo único de valor que llevo en mi talego de la existencia, muy pesado, pero aun posible de cargar. Buenos Aires era todo y nada, era también parte de mi talego desde los 13 años, cuando me di cuenta de que me atraía el cuerpo masculino y su exquisito miembro viril, más que cualquier plato de comida. Esa tal vez sea la razón para haber migrado a Argentina a ver machos altos y de ojos gatos, y una bola de discoteca que me inspira todavía grandes microfonazos al frente del Estero Salado. De todas formas podría ahora pensar que Buenos Aires no fue nada, que me comió entera y absorbió mi tristeza dejándome vacía, para ella misma convertirse en una ciudad abúlica, despiadada, la loca de la discoteca América.

Las delicias de Buenos Aires que ahora extraño son la mermelada de pomelo, las facturas de las panaderías de la Nueve de Julio y unas plataformas que abandoné en el cuarto de Héctor antes de decidir venirme a Mar del Plata, además de las viejas de buen talante que se paseaban comprando libros en el parque de Flores, que parecían moverse al ritmo de los Pibes Chorros. La vida acá es más barata y casi nadie me conoce. Baires estaba plagada de chavones malos y sucios, por lo menos ahora me he zafado de algunos viejos traveros.

Detesto las merluzas de 80 centavos de peso, son horribles, querida, son horribles, pero no hay para mejor alimento, no me queda más que comer la mierda de la mierda, claro para ajustar el bolsillo y poder conseguir un buen champú y makeup. Prefiero que Héctor me vea hecha una escoba a verme transformada en un espantapájaros. Le he llorado para que cambie esa actitud que tiene conmigo, pero lo amo y no puedo botarlo; te puedo asegurar que además de cualquier manera lo protejo de los putos que se le acerque con cualquier intención sean o no sean sus clientes. ¡Ah!, es que Héctor es vendedor ambulante. Vende medias de todo tipo y color, especialmente aquellas deportivas que yo usaba con pupos cuando me gustaba jugar fútbol, ¿lo recuerdas? ¿tendría unos 10 años? …Hectorín recorre de cabo a rabo la ciudad, lo que en un buen día solía garantizar que comiéramos una Patty. Ahora ya no comemos juntos y por eso lo extraño, pero a veces me hace daño. Lucho por él y yo misma debo admitir que no valora todo este esfuerzo.

Trabajo en el corazón de La Perla, en la llamada Ciudad Feliz. Ojalá este lugar hiciera honor a su nombre; los que habitamos en ella estamos tras un poco de su supuesta dicha, de la cadencia de la olas del mar, pese al horror que guarda el Río de la Plata en esa dictadura de la que todo el mundo habla, no obstante creo que el mundo sin dictadura es igual de triste y egoísta que se reconstruye con el sexo. Decían que lanzaron cuerpos vivos desde avionetas a este río, que monstruosidad; por esto lo respeto más, porque huele a muerte, lo contrario del sexo. El sexo es lo que mueve el mundo, es la panacea de la cotidianidad y el principio de la felicidad del ser humano. Por eso estoy acá aunque tenga nostalgia de mi país, pero prefiero no ver a mis hermanos tratando de ocultar tener lazos de consaguinidad conmigo. Tú fuiste la única buena y por eso puedo decir que sí te extraño. Mariana, te pido que no saludes a nadie de mi parte.

Otro sueño que es parte de mi talego es la operación que te conté en la última carta. Cuesta un dineral y con esta carestía creo que no pasará de ser un dulce sueño, yo trabajo exclusivamente para sobrevivir. Le doy un poco de plata a Héctor, pero sabes que vendiendo medias no le alcanza. Es que es para que no se vuelva loco, sin sus gustitos él no puede llevar las cosas en paz conmigo, yo quiero verlo bien y de buen genio.

Aquí me llaman La Ecuatoriana, no Jessica, para identificarme dicen. Puedo afirmar que me ha ido bien hasta ahora, claro que he tenido que arreglármelas para obtener el dinero justo cuando no he conseguido clientes, haciendo chauchas aquí y allá en diferentes fábricas, pero en cuanto tenga más plata te la mando directo a ti, sé que necesitan en la casa para poner un techito nuevo.

Te escribiré pronto
Tu hijo Carlos
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Jésica, la paria ecuatoriana
(Tomado de Página 12)

La travesti hallada descuartizada en Mar del Plata se llamaba Jésica y le decían La Ecuatoriana. Paraba en La Perla y tenía un novio que, según los investigadores, es parte principal en las hipótesis. Sus compañeras dicen que la golpeaba. Esta es su historia.

Por Emilio Ruchansky

No tenía casa, ni amistades, ni ocupación fija. La travesti descuartizada el fin de semana pasado era una perfecta paria. Se llamaba Jésica y en la parada del barrio La Perla, una zona roja tradicional de Mar del Plata, la habían apodado con su gentilicio, La Ecuatoriana. Hacía cuatro años que merodeaba la Ciudad Feliz con la depresión a cuestas: su chongo la golpeaba, pero ella lo amaba y no podía dejarlo. Los dos tomaban cocaína en exceso y Jésica La Ecuatoriana robaba para proveer a la pareja. Se iba a la parada, levantaba clientes y después los “ripeaba”, como dicen las travestis. Ayer, el fiscal del caso aseguró que de estos datos surgen sus dos líneas de investigación. El asesino puede ser el novio o un cliente que quiso vengarse.

“Jésica vivía llorando”, recordó Camila Schneider, una travesti que para hace 10 años en la esquina de 9 de Julio y 20 de Septiembre, pleno corazón de La Perla. “Venía desnuda a trabajar, era un escándalo. Andaba así por la vida, la echaban de todos los hoteles y no tenía dónde dormir. Un día hasta me pidió alojamiento para ella y para su chongo. Yo la aconsejaba, todas le decíamos lo mismo: que se separe, que trabaje para ella y no para él”, comentó Schneider en diálogo con PáginaI12. Más de una vez, agregó, la vieron a las piñas con su novio en la playa y “después se metían desnudos al mar, salían y terminaban cogiendo en la playa”.

Hace cinco años que las travestis que emigraron a Mar del Plata, en su mayoría peruanas, coparon La Perla, un barrio ubicado entre el centro de Mar del Plata y la zona bolichera de Constitución. Jésica La Ecuatoriana tenía muy mala fama porque no respetaba ningún código. Tenía 27 años y aunque la aconsejaban hasta las señoras prostitutas de 50, había enloquecido de amor. “Su novio venía a la parada a buscarla y le pegaba adelante de nosotros, es un enfermo de la cocaína y de la noche”, aseguró Camila, que más de una vez recibió la queja de algún cliente suyo que estuvo con Jésica y se quedó sin celular o sin billetera. “Jodete, fijate con quién salís”, les respondía.

Su mala fama llegaba hasta la otra gran parada marplatense, sobre la avenida Luro, entre Independencia y San Juan. Allí, Mara Cambarelli, del Grupo Transparencia Marplatense (GTM), repitió lo mismo que le dijo a la policía anoche: “Vivía cerca de la terminal de micros, tenía problemas con su pareja, las drogas y el alcohol, y además robaba”. Esta dirigente trans aseguró que Jésica La Ecuatoriana andaba sin documentos, como muchas de las chicas que vienen de otros países. Los investigadores del caso informaron que tenía antecedentes delictivos por robos y hurtos, por lo que no descartaban que el crimen fuese un “ajuste de cuentas”.

El fiscal a cargo, Mariano Moyano, contó que anoche él y varios agentes de la Comisión Interdisciplinaria abocada al caso buscaban recabar testimonios de otras travestis de La Perla “con la dificultad que esto implica”. La comisión, integrada por la Departamental de Investigaciones, la policía distrital y personal de distintas comisarías, recorrió las paradas para dar con los datos del chongo o averiguar dónde estuvo la víctima las horas previas al asesinato. Su cuerpo, seccionado con un cuchillo y repartido en bolsas de consorcio, apareció el domingo temprano frente a la parrilla en San Carlos, un barrio humilde en las cercanía del puerto.

Ayer, luego de la autopsia, se disiparon muchas de las fábulas que rodearon al caso. Entre otras, la supuesta ausencia del pene, que fue desmentida por los investigadores, que insistieron con que el cuerpo estaba “entero”. También se supo que Jésica La Ecuatoriana tenía un orificio en el talón, se sospecha que por allí le habrían puesto un gancho para colgarla como una res y cortarla. Murió horas antes de que la encontraran, tras recibir un golpe y dos cuchillazos que la dejaron inconsciente y ser degollada aún con vida. Después el o los asesinos la cortaron en seis partes. Dentro de la bolsa había un par de guantes quirúrgicos y una bombacha, anudada al brazo de la víctima. Sus genitales fueron triturados, y todavía no se sabe si la violaron. Nadie, por ahora, reclamó sus restos.

martes, 22 de julio de 2008

The Greatest (Cat Power)



Once I wanted to be the greatest
No wind or waterfall could stop me
And then came the rush of the flood
The stars at night turned you to dust
Melt me down
To big black armour
Leave no trace
Of grace
Just in your honor
Lower me down
That corporate slob
Make a watch
For a space in town
For the lack of the drugs
My faith had been sleeping
Lower me down
In the end
Secure the grounds
For the later parade

Once I wanted to be the greatest
Two faced, sad little rock
When things I couldn't explain
Any feelings
Lower me down
In the end
Secure the grounds
For the lack of the drugs
My faith had been sleeping
For the later parade

Once I wanted to be the greatest
No wind or water fall could stop me
And then came the rush of the flood
The stars at night turned you to dust

viernes, 4 de julio de 2008

Bette Davis Eyes

La deliciosa Bette Davis a propósito de la Hayworth...

domingo, 29 de junio de 2008

En las manos de Rita Hayworth


Her hair is Harlow gold,
Her lips sweet surprise
Her hands are never cold
She's got Bette Davis eyes
She'll turn her music on
You won't have to think twice
She's pure as New York snow
She got Bette Davis eyes
And she'll tease you
She'll unease you
All the better just to please you
She's precocious
And she knows just what it
Takes to make a pro blush
She got Greta Garbo Stand off sighs,
she's got Bette Davis eyes

She'll let you take her home
It whets her appetite
She'll lay you on her throne
She got Bette Davis eyes
She'll take a tumble on you
Roll you like you were dice
Until you come out blue
She's got Bette Davis eyes
She'll expose you
When she snows you
Off your feet with the crumbs she throws you
She's ferocious
And she knows just what it
Takes to make a pro blush
All the boys Think she's a spy,
she's got Bette Davis eyes
And she'll tease you
She'll unease you
All the better just to please you
She's precocious
And she knows just what it
Takes to make a pro blush
All the boys
Think she's a spy,
she's got Bette Davis eyes


Cuando miré a Rita Hayworth no pude entender por qué pronunció aquella frase de “Todos los hombres se acuestan con Gilda pero se levantan conmigo”. La imagen que observé se trataba de una foto muy antigua, claro, de los años treinta supuse. Dudaba que esta diva en su vida cotidiana fuera tan aburrida, como varios hombres la describieron, entre ellos, Orson Welles. La comparé con María Félix y sus cinco matrimonios. Hablé varias veces de esta última como una gran noticia para mí. Cinco matrimonios, pensé, y para empezar solamente uno siento que la decisión cerebralmente caótica del ser humano es superada por la intensidad del corazón. No concibo vivir cinco veces esta misma emoción. Es inhumano, digno de las actrices del cine negro.
Las dos estrellas se casaron varias veces, deseadas fervientemente por varios hombres debido a su inigualable belleza que realmente hechizaba. Muchos hombres quieren a una mujer bonita a su lado y mientras menos moleste, mejor, pero, ahí viene el pero, la mujer siempre “molesta”, es la piedra en el zapato de la racionalidad masculina, es el detalle absurdo que prepara unas lágrimas quizá hormonales y muchos dolores de cabeza premenstruales.

Hayworth, no Gilda, bailaba en su inocencia, irradiaba sexualidad en sus papeles, no obstante en la vida real se guardaba para sí misma. No lo podía creer. Si fue realmente así, qué actriz tan excelente, qué dotes histriónicos, qué talento. Más talento que la propia Monroe, diva por antonomasia, la primera y quizá la última. Monroe fue más parecida a Gilda, no necesitaba el talento para representar, era ella misma en la pantalla. Rubio platinado y polvos Coty, imagino, con fragancia de Channel n. 5 o Balenciaga Dix, abrigos y estolas de Mink, por eso los caballeros las prefieren rubias. Este tipo de rubia, esta actriz, mitad vampiresa mitad niña, no es tonta, es más irracional, por lo tanto más sexual. Hacer el amor con una mujer histérica siempre es más interesante, se entrega salvajemente al acto por el impulso desnudo de su visceralidad. Miller tenía razón. Asimismo, entre otras cosas, fantasea con tener una cintura de avispa o con algún accesorio Louis Vuitton porque los abrigos de Mink ya no están de moda. Detalles estéticos, emociones amorosas, belleza y pasión.



Femme fatales, creadas o no creadas, auténticas o falsas, el mundo se mueve alrededor de la seducción de una mujer, lo hace girar en sus manos, lo enamora, lo envuelve y lo destruye, con o sin alevosía. Así de fácil. Siendo como podría ser la mujer, el mundo actual la obliga a competir con el hombre y a volverse racional, dejando de lado sus arquetipos de Afrodita, Hera y Atenea. Reclamen, mujeres sus derechos, no son ni lo uno ni lo otro, olvidándose de que representan el esteticismo, el amor y la intuición de la naturaleza, no la tontería que el feminismo enfoca en el papel de la mujer decimonónica. Que me maten las feministas andróginas y lesbianas, y las que no lo son también. Sí podemos competir con el hombre, pero sin olvidarnos de nuestro papel primigenio. Podemos optar por no ser madres, pero no creo que esta decisión sea del todo natural. Podría pensar como Charles Darwin o estar a la par del Génesis y hasta afirmar que la mujer en efecto sí es la costilla del hombre, yo diría que es su corazón, lo más grandioso que puede poseer.

Todas, absolutamente todas, somos parte de la quintaesencia del magma ardiente del universo, en nuestras manos está el amor de la creación. Somos divas o cuasi divas y sentimentales, una forma de ser ahora inferiorizada. El amor per se ha pasado a segundo plano, bajo la sombra de la estructura cerebral del tiempo actual.

Agustín Lara, un hombre más bien desengañado, amó entrañablemente a “La Doña”, María Félix; con su fealdad fue considerado uno de los rompecorazones más sobresalientes de su época, un verdadero playboy. El don de la palabra funcionó con él, la diversión de su léxico racional, la exactitud de su verborrea que empañaba totalmente la lacra del teléfono que tenía en su rostro. ¿A qué mujer le perdonaban este tipo de cicatrices? Quizá un parafílico lo pudo haber hecho, con afición por las lacras o alguna clase de deformidad, digno de un personaje de Crash. El estereotipo de la Bella y la Bestia existe, la mujer bonita progresa, así como el carisma y la galantería de un hombre. Es simple. Como ponerlos juntos a la Monroe y Vaughan, el personaje lleno de lacras que David Cronenberg llevó a la pantalla con gran acierto.

¿Qué tal ver una Elizabeth Arquette con medias de red y muletas? No suena tentador pero en manos de Cronenberg su belleza lasciva se conjuga, como una sinfonía, con las proyecciones de parafilias y desviaciones con precisión y estética. Aun así, Arquette no deja de ser hermosa, la rubia femme fatale. Las historias de Cronenberg son como aliens en medio del la linealidad de las tramas de Hollywood, incluso del cine independiente. Están destinadas a un público exigente.

No me cuesta hablar de la mujer como si fuese Ana Karenina o Madame Bovary, siempre en aras del amor, deseada y hasta lejos de esa racionalidad, con la que a fuerza del mundo contemporáneo la mujer quiere progresar. Indudablemente el feminismo fue un salvaje retroceso. Lo que pesa es el amor, los mil y un títulos de las intelectuales se quemarán en la chimenea de la casa de uno de sus sobrinos nietos en el año 2025 pero su pasión jamás será efímera, y la pasión es universalmente muy femenina.