miércoles, 8 de octubre de 2008

Magnolia -- Wise Up (Aimee Mann)

It's not
What you thought
When you first began it
You got
What you want
Now you can hardly stand it though,
By now you know
It's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up

You're sure
There's a cure
And you have finally found it
You think
One drink
Will shrink you 'til you're underground
And living down
But it's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up

Prepare a list of what you need
Before you sign away the deed
'Cause it's not going to stop
It's not going to stop
It's not going to stop
'Til you wise up
No, it's not going to stop
'Til you wise up
No, it's not going to stop
So just...give up

domingo, 28 de septiembre de 2008

Jaguares: una ceremonia pasional

Como cambia la piel/, transforma los espacios, la ideas/ destruye la estructura y la memoria/ se vuelve una bestia incontrolable /ausente de destinos victimistas…Con ‘Alquimista’ de su último disco, 45, la banda de rock mexicano Jaguares arrancó con su ceremonia ante más de 3500 almas en el Ágora de la Casa de la Cultura, en Quito, la noche del jueves.
El “sacerdote”, Saúl Hernández, trasmitió en dos horas aquella pasión indeleble que lo ha acompañado desde sus primeros años en Caifanes, en un ritual en el que el público coreó el repertorio, que se inició con las canciones de 45, para continuar con El Equilibrio del Jaguar, Cuando la sangre galopa, Bajo el azul de tu misterio, Crónicas de un laberinto y que finalizó con los temas legendarios de Caifanes.
El ritual, como han sido calificados los conciertos de Jaguares en distintos países, convocó a una audiencia heterogénea que supo captar el feeling espiritual de la energía del grupo cuyo nombre fue tomado de un sueño de Hernández en el que se veía tocando en el hocico de un jaguar. Y es que este representa un nagual de poder de la cultura maya.
“El disco se llama 45 porque hay 45 millones de pobres en México”, afirmó Hernández, así como “para salir de este dolor es necesario tu riesgo”. Cada palabra del músico caló hondo en quienes acudieron al recital. Era la primera vez que pudieron ver en vivo a Saúl, para corroborar que luego de su enfermedad en la garganta, su “gurú” aún conserva la virtuosidad de su voz aunque con mucho esfuerzo. Pero nada empañó la pasión a flor de piel que dio a luz este encuentro de “rock arqueológico”, ni siquiera las fallas en el sonido sumadas a la mala acústica del recinto, el que faltó poco para llenarse. Hubo algo más importante en el performance casi “religioso”, la comunión con los dioses a través de la música de Jaguares. Y de esto dio cuenta el propio Hernández: “Después de cada ritual se hace un sacrificio, ahora está su corazón en este escenario…”, expresó.
Con la bandera del Ecuador y junto al guitarrista César “El Vampiro López”, el bajista Marco Rentería y el baterista Alfonso André, Hernández saludó a las ciudades del país: Cuenca, Guayaquil, Ambato, Latacunga, entregándose de alguna forma a la historia latinoamericana que une al Ecuador con México. Y mucho sentimiento se evidenció en la audiencia al apoderarse ella de la música de Jaguares a través de las líricas de amor de ‘La célula que explota’ o aquellas en la que está implícita la búsqueda de la libertad como ‘Nubes’. “Esta canción debió haber nacido aquí, en las nubes de Quito”, dijo Saúl.
Los ánimos de los presentes se caldearon aun más cuando, luego de despedirse, la banda regresó al escenario para poner sobre el tapete los éxitos de Caifanes. Todos corearon aquellas “rolas” cortavenas que solo un “sacerdote” como Hernández logró escribir en la historia del rock latinoamericano. El ritual finalizó con un sentimiento de alegría mediante ‘La negra Tomasa’ con la que miles de fans bailaron. Esto fue Jaguares, pasión pura.


Saúl Hernández y mi persona

Opiniones del público

“Impresionante el concierto. Realmente fue un ritual en el que destaco la profundidad de sus letras y el trabajo que hace Jaguares. Es uno de los mejores que he visto”, aseguró Carolina Páez, de 27 años.
“Excelente recital, a pesar de las fallas técnicas de sonido y de la voz que de Hernández que al final tuvo problemas. Sin embargo lo principal es la furia con la que tocaron”, aseveró Andrés Vásquez, de 31 años.
“Jaguares me gusta desde que soy pelada, soñaba con que este grupo venga algún día al país. No importa que para Saúl haya pasado ya mucho tiempo y se le nota, no obstante puede cantar todavía con mucha pasión”, afirmó Andrea Utreras, de 26 años.
(Nota completa. Publicado en Diario HOY el 27 de septiembre de 2008)

domingo, 7 de septiembre de 2008

Jaguares o el "rock arqueológico"

Alguna vez escuché que Jaguares, la banda de rock latino que visitará Quito, había creado el género denominado como "rock arqueológico". Y tiene sentido, pues Jaguares, partiendo de su nombre acoge toda una filosofía enlazada a los ancestros latinoamericanos, especialmente mexicanos. La agrupación, si bien es cierto, nació como un experimento luego de la disolución de la banda de rock mexicano más importante de los ochenta, Caifanes. Alfonso André, el baterista del grupo, en relación a “rock arqueológico”, dijo a Show Factory que quizá los denominaron así ya que a los integrantes de Jaguares les apasiona su pasado prehispánico. “Desgraciadamente sentimos que se está tratando de olvidar y en lugar de abrazarlo y protegerlo, cada vez queremos ser más como los gringos, menos latinoamericanos. Tenemos unas raíces valiosísimas, profundísimas que ya quisieran los estadounidenses”.

Esta esencia muy particular y pionera en la escena roquera mexicana tuvo sus primeras manifestaciones con Caifanes, que definitivamente es a México lo que Soda Stereo es a Argentina o lo que The Doors es a Estados Unidos. Representa un hito comercial y una estética tanto musical como lírica. Fue una especie de panacea espiritual que exorcizó el contexto musical latino proporcionándole un enfoque profundo, que explora el lado más sensible del ser humano.


Saúl Hernández, hoy con 44 años, fue el elegido para soñar con el nagual del jaguar, un animal considerado sumamente poderoso en la cultura maya. Él soñó que junto a Alfonso André y César “El Vampiro” López, conocido por haber sido parte de Maná y Azul Violeta, tocaba en el hocico de un jaguar. De acuerdo con los mayas, el jaguar es la representación de la luz en la oscuridad y el que conoce los misterios de la noche, como se escucha en la letra de ‘Dime jaguar:’ “Dime jaguar como llegar hasta el final, dime jaguar como mirar en la oscuridad. Sigue sudando frío el terciopelo de tus sueños hundidos en el olvido se perdieron tus instintos una vena se abre en el horizonte de tus días…”. Y es que Saúl ante todo es un poeta, un escritor innato que explora en sus inicios la búsqueda de un lado maternal como se evidencia en algunas de sus composiciones. La imagen de la mujer, como la del amor, está implícita en casi todas sus creaciones, con lo que desnuda muchas de sus vivencias y dolores. En esa latente tristeza a la vez que la fortaleza espiritual de sus composiciones, el cáncer a la garganta debió haber sido una prueba de fuego para el vocalista, quien tuvo que empezar de cero para recuperar el nivel al que había llegado. Según André, los problemas de salud de Hernández se pusieron de manifiesto en la gira de primer disco, El equilibrio del jaguar, en 1997. “A raíz de esto tuvo múltiples operaciones. Su problema radicaba en un tumor que tenía en sus cuerdas vocales. Se le iba mucho la voz, tenía problemas con los tonos agudos pero ahora ya está bien. Mejoró increíblemente con el tratamiento”, aseguró.

Con el espíritu etéreo de Hernández, Jaguares sin lugar a dudas se ha transformado en un ícono latinoamericano; Saúl es un artista explícitamente influenciado por el realismo mágico literario, un mundo de sueños y una profundidad que se sienten a flor de piel, sobre todo en sus recitales.




‘El Equilibrio’ Parte I
Voy en camino mi estado original,

Cuando el venado baila alrededor del fuego
Y logra cruzar el cielo
Suele purificarse un alma raptada
Por el maldito viento de una miserable rata.

Cuando el núcleo escupió a los cielos
Llovieron meses de horribles especies
Plagando la tierra de demonios sonrientes
Gestando falsas caras de inocentes víctimas.

El equilibrio empieza a dar su luz
Cuando arriba en la montaña
Baila un guerrero noches enteras.

Las falsas víctimas lloran por regresar al infierno
Me olvido del odio, me olvido del mandril
Me lamo las heridas y duermo por días.
Me acuesto en el centro del punto de partiday miro mi rumbo, y miro el espacio,
Despacio se va el viento, despacio se va el día
No quiero perder el instinto
Que me guiará a recuperar
Nuestro estado original.
(Saúl Hernández)

Es por esto que los conciertos que brindan Jaguares llegan a ser una especie de ceremonia o ritual de comunión con los dioses de los antepasados latinoamericanos. “El público es el que hace del concierto un ritual, siempre hay una bola de energía muy particular, no sé cómo pasa pero esta energía se ha repetido en muchos países. Es una interacción entre la banda, la gente y la música. Esperamos que en Ecuador se dé esta magia”, indicó André. Por otro lado, el logo de Jaguares representa un cazador o guerrero, es una pintura rupestre encontrada en la Cueva de la Malinche, en Veracruz, México, en sus imágenes siempre tratan de retomar símbolos prehispánicos mayas o aztecas.

En relación a su último disco, 45, André contó que para grabarlo entraron al estudio con la idea de no repetir trabajos precedentes. “Nos metimos al estudio para hacer algo distinto a lo que hemos hecho. A este disco lo sentimos con mucha energía y garra, los otros discos eran más elaborados o más pulidos, con menos disposición, menos entraña; este es pura furia, nos habla de que el grupo sigue vivo con ganas de hacer muchas cosas”, afirmó. Lo lograron después de estar tres años alejados de los estudios debido al cambio de disquera.

Jaguares simplemente llega a la víscera de la audiencia. Hernández creó unas composiciones sumamente bellas líricamente en las que se nota una gran pasión por el retorno a la tierra, la búsqueda de la libertad y el regreso a las raíces del ser humano. No solo es el lugar común del amor al que la mayoría de artes toman como referencia sino la condición espiritual del hombre y su relación con su historia. Así, lo latino y los acordes fuertes del rock se unen, para conformar con originalidad lo que Jaguares representa. “Podrá sonar la música muy ruda y muy rocanrolera pero el corazón latino lo tenemos”, concluyó el baterista. (Nota realizada especialmente para Show Factory http://www.showfactory.com.ec )

domingo, 31 de agosto de 2008

"Mi habilidad es ser capaz de captar toda la energía y el tiempo y la pasión que se requiere para hacer una película"


De la exposición de afiches cinematográficos del ecuatoriano James (Jaime) Verdesoto realizada en Quito, en el Centro Cultural Itchimbía, hablaré de dos pósteres; en principio por mi afición a tales películas y por el logrado diseño de cada uno de ellos. Verdesoto afirmó que antes de rayar un afiche se obsesiona con dicho trabajo y se empapa de la trayectoria artística de los directores de los largometrajes con los cuales debe elaborar el material publicitario, que vendría a ser un elemento más en comparación incluso con los recursos cinematográficos como la banda sonora o el mismo guión de la cinta. Por esta razón creo que el afiche constituiría uno de los elementos esenciales de la película, en este se conjuga la propaganda del filme con su esteticismo individual; así, el póster se transforma en una obra de arte pop.

Es innegable que el rostro de Emanuelle Seigner acapara la atención con la claridad que imprime en la parte superior del papel, que se equilibra con la posterior, oscura, donde se observa a quien representa a Jean Michell Beauvy, en la película de Julian Schnabel. Los principios básicos del diseño se ponen de manifiesto así como la estructura, la línea recta, la simpleza de la ubicación del texto, el principio de los espacios en blanco. Todo remite a la sobriedad, la clave del diseño norteamericano y sobre todo vendedor porque es digerible. Y esa simpleza en la cual se puede leer: “I can imagine anything, anyone, anywhere” evoca la libertad, explotada por el director de la cinta mediante la obra del personaje principal y varios referentes más. Ya que puse sobre el tapete a Emanuelle Seigner, acabo de descubrir su trabajo con Ultra Orange, una agrupación alternativa indie que se unió a Seigner para elaborar una parte de la banda sonora de La escafandra y la mariposa.












Por otra parte tenemos a My Blueberry Nights, el último filme de Wong Kar Wai. Esta preciosa obra es una alabanza a los sentidos del espectador. En su afiche, Verdesoto utiliza tonos muy brillantes, luces, los mismos elementos fotográficos que usa el director hongkonés. Con tres caras femeninas expectantes y luces intermitentes en el centro está omnipresente la búsqueda de cada una de ellas. La ubicación del texto es quizá menos convencional sin escaparse de los principios básicos del diseño porque de todas formas es parte de la secuencia visual de quien admira este trabajo. Como una roadmovie, los letreros de las carreteras, las avenidas y las luces de los carros en la noche son claramente divisados. Esto se conjuga con los ganchos de marketing del texto: “From the director of In the Mood for Love”, y Norah Jones y Natalie Portman como personajes famosos del largometraje.











El ecuatoriano James Verdesoto llegó a la Gran Manzana a raíz de la migración de sus padres a los Estados Unidos. No obstante, Verdesoto creció en la Nueva York del Museo de Arte Moderno y Parsons, The New School for Design, con influencias de la estética de Andy Warhol, Material Girl de Madonna, la fotografía de Francesco Scabullo de Gia Carangi, Studio 54 y los desfiles de moda de principios de los ochenta. Rayar un póster no significa tentativamente vender una película sino reseñarla en imágenes e incluso hacer una crítica de ella. “Yo diría que mi habilidad es ser capaz de captar toda la energía y el tiempo y la pasión que se requiere para hacer una película, y obtener esta pequeña imagen representativa colgando en sus paredes para siempre, sin que te empalagues de verla, porque no se trata solamente de vender entradas, sino de capturar la estética del filme y de representarla”, dijo Verdesoto en una entrevista que le hizo Pablo Cuvi para la revista Diners.
Entre los afiches más reconocidos de este ecuatoriano se encuentran los de Pulp Fiction, The English Patient, The Piano, Before Night Falls, Snatch, I shot Andy Warhol, etc.

jueves, 21 de agosto de 2008

A Tribute to Vivienne Westwood

Vivienne Westwood, sí la misma que le diseñó el vestido a Carrie en Sex and the City, fue la Nancy Spungen de la moda. Explorenla ustedes mismos.