viernes, 19 de junio de 2009

Cien años de Errol Flynn, el clásico dandi seductor de Hollywood

Antonio Martín Guirado
Los Ángeles (EEUU), 19 jun (EFE).- Los ecos de las espadas que empuñó y las juergas que se corrió Errol Flynn, el gran dandi seductor de la época dorada de Hollywood, tan atractivo como mujeriego, aún resuenan en la meca del cine cuando se cumplen mañana cien años de su nacimiento.
No dejó un cadáver bonito. De hecho, el forense que le practicó la autopsia se sorprendió de que hubiese alcanzado los 50 años -edad a la que murió- al comprobar el estado de sus órganos, prácticamente aniquilados por su adicción al opio, el abuso del tabaco y los efectos del alcohol.
Hacia el final de su carrera, se dice que a Flynn, que murió en octubre de 1959, le costaba horrores recordar una sola línea de diálogo en sus películas, a pesar de ofrecer grandes creaciones, como la del Mike Campbell de The Sun Also Rises (1957) o el John Barrymore de Too Much, Too Soon (1958), casualmente dos grandes bebedores.
Pero antes de llegar a ese final fue representante durante años del esplendor en la hierba, aderezado con todo tipo de escándalos sexuales, titánicas borracheras y mitos que se debaten entre la exageración y la ficción: "Marilyn Monroe llegó a contar que tocaba el piano con el pene en sus fiestas privadas", escribió el propio Flynn en su autobiografía póstuma: My Wicked, Wicked Ways.
Nacido el 20 de junio de 1909 en Hobart, una localidad de Tasmania (Australia), hijo de un biólogo y una mujer de la alta sociedad, tras ser expulsado de todos los colegios a los que asistió decidió buscarse la vida como boxeador aficionado, buscador de oro, marino mercante e incluso, dicen, castrador de ovejas.
Fue en 1935 cuando la oportunidad llamó a su puerta. Tras haberse dedicado a la interpretación como pasatiempo, su belleza y encanto atrajo la atención de los Warner Brothers y le reclamaron para el papel principal del bucanero Captain Blood, ya que la primera opción, la del británico Robert Donat, se había descartado por compromisos profesionales de este.
Ésta fue la primera vez que trabajó con Michael Curtiz, director de Casablanca, con quien volvió a colaborar en otras once ocasiones a pesar de la conocida enemistad que les separaba, debido en parte a que Lili Damita, primera esposa de Flynn, fue antes la segunda mujer del realizador húngaro.
Flynn no solo convenció a todos en la industria sino que se convirtió en el perfecto sustituto del héroe de aventuras que años atrás había encarnado Douglas Fairbanks, otro de los grandes Ídolos de Hollywood, que decidió retirarse un año antes.
Así llegaron títulos como The Charge of the Light Brigade (1936), The Dawn Patrol (1938), Dodge City (1939), The Private Lives of Elizabeth and Essex (1939), The Sea Hawk (1940) o They Died With Their Boots On (1941), aunque el título por el que siempre se le recordará fue el de The Adventures of Robin Hood (1938).
A nadie le sentaron mejor las mallas en el cine. Tanto fue así que a los Warner Brothers les salía tan rentable el negocio que no se cansaron de encasillarlo en personajes heroicos, algo de lo que se quejó el propio Flynn.
En aquella autobiografía relataba: "Según pasaban los meses y los años, los papeles estereotipados que interpreté me restaban ambición por hacer mejores cosas o esperar poder hacerlas en Hollywood", una reflexión que conectaba con sus desenfrenos fuera de los platós.
"No sé hasta qué punto esto de empuñar tantas veces una espada o montar un caballo ha provocado mis rebeliones, mis grandes juergas y mis payasadas por todo el globo, pero creo que tiene mucho que ver", añadió.
El ego de Flynn también quedó dañado cuando se le denegó participar en la II Guerra Mundial debido a su historial de tuberculosis y malaria, lo que agravó ese conflicto entre su rutilante imagen en Hollywood y sus objetivos personales.
En esa autobiografía también admite que se enamoró de Olivia de Havilland, su compañera de reparto en nueve películas, con la que formó la gran pareja cinematográfica de la meca del cine en aquella época.
"Sí, nos enamoramos y creo que eso es evidente en la química que desprendÍamos en pantalla", declaró recientemente la actriz, de 92 años. "Pero sus circunstancias en aquel tiempo impidieron que la relación fuera adelante", añadió.
Por entonces Flynn estaba casado aún con Damita, y al término de ese matrimonio (1935-1942) su carrera profesional, tras sus colaboraciones con Raoul Walsh a finales de la década de los 40, emprendió el declive, al que acompañó su rápido deterioro físico.
Él mismo lo justificaba: "Pretendo vivir la primera mitad de mi vida. No me importa el resto". A buena fe que lo cumplió. EFE

martes, 16 de junio de 2009

Lunas de Lorca, fatal y sensual

(Publicado en Diario Hoy, el 16 de junio 2009)

La obra conmemora el 33. Aniversario de la Compañía Nacional de Danza

La luna, el símbolo implícito de la obra de la coreógrafa ecuatoriana Isabel Bustos -Lunas de Lorca-, es el hilo conductor del performance que se presenta hoy en el Teatro Nacional Sucre para celebrar los 33 años de la Compañía Nacional de Danza. El coreógrafo Jorge Alcolea fue el encargado de poner en escena el performance dancístico creado por la artista radicada en Cuba con bailarines ecuatorianos y presentado por primera vez en la Isla con el elenco del grupo Retazos. De acuerdo con María Luisa González, directora de la Compañía Nacional del Danza, esta creación es una propuesta en la cual se recupera el espíritu de Lorca, donde está el amor y la fatalidad y que no presenta rupturas dancísticas de riesgo relacionadas con la vanguardia, sino con la técnica formal moderna.

Con una sobria escenografía compuesta por sillas, la obra no es una narración textual estructural, sino que esta se rompe, tal cual el surrealismo, para dar cabida a un cúmulo de sensaciones a través de imágenes, así se logra, según González, conjugar el ritmo poético del escritor español Federico García Lorca con el ritmo danzado que confluye estrictamente en el simbolismo. Así, la pieza expone las imágenes recurrentes de Lorca como el toro o la luna.

Un muerto yace en el piso, con él se conecta el resto de bailarines a través de un ejercicio emocional individual que se plasma en el color negro de la vestimenta de hombres y mujeres de terno y vestidos largos, en una figura que se traduce en oxímoron para la alegría del mundo gitano. La técnica contemporánea se expone a través del release, Graham y la danza teatro, en frases largas, precisas, y limpias, en su mayoría, en cada secuencia coreográfica. La gestualidad, asimismo, se destaca en la mirada precisa de los bailarines.

La muerte es cargada en brazos, lo que simboliza el fatalismo presente en la pieza dancística, en contraposición con el amor pasional entre las parejas de danzantes conjugada con la música de las guitarras. De pronto, la pasión se ve interrumpida por la tragedia de una herida de muerte que se contrapone al palmeo de legado flamenco y la imagen del toro viene como metáfora del hombre, lo que finalmente remite a la muerte, a la que los protagonistas deben enfrentarse. “Hay misterio en lo gitano, hay sensualidad, hay rivalidades”, expresa la directora en voz alta.

González cuenta que la Compañía Nacional de Danza tiene obras clásicas como La consagración de la primavera, El réquiem de Mozart y Lunas de Lorca, pero además la institución cuenta con otra vertiente de la Compañía como La puerta de Jorge Alcolea, que es una pieza contemporánea. El objetivo de la CND ahora es fortalecer las dos vertientes. La compañía ahora tiene estreno tres veces al año. Lunas de Lorca sería el segundo, luego de La Puerta, y el tercero será una obra de danza para niños.

lunes, 25 de mayo de 2009

'Kazbek habla sobre el proceso de creación artística, dispuesto a lo inesperado'

Entrevista al escritor ecuatoriano radicado en barcelona Leonardo Valencia.
Publicado en Libros para HOY, el sábado 23 de mayo
La literatura dentro de la literatura es el espíritu de algunas obras de la narrativa actual, lo que ocurre con Paul Auster o Harold Bloom, ¿cuál ha sido su intención para incurrir en este proceso?
En realidad es más el arte dentro de la novela. O el dibujo, si lo prefiere. Esta novela habla sobre el proceso de creación artística, que está siempre dispuesto a lo inesperado, a evitar un exceso de intenciones y dejar que la misma historia vaya proporcionando caminos nuevos e inesperados. Lo que me interesa es que cada nueva novela sea un recorrido distinto, y en esta me planteaba abordar una escritura que no se propone recrear un mundo del pasado cercano sino observar lo que el presente inmediato puede ofrecer a al proceso creativo. Los procesos de creación artística son apasionantes y está no solo en autores como Auster, sino en Ishiguro, en Thomas Mann, en Nabokov, en César Aira, algunos de mis escritores preferidos. En cine el más cercano es Woody Allen y, sobre todo, Peter Greenaway.

Quito, Barcelona, Guayaquil... sirven como un instrumento temporal y espacial para narrar historias dentro de historias o personajes dentro de las historias de los protagonistas…en Kazbek, ¿aún estos son un referente propio de su desarraigo?
Kazbek abarca esos espacios porque cada uno suma una parte de experiencia para sus protagonistas. Hoy vivimos en un mundo donde nuestras circunstancias están ligadas a varias lugares. Pero nunca trato de utilizarlos, simplemente la historia lo pide y hay que incluirlos para que no se rompa la armonía interna de la novela.

¿Con que se encontró de nuevo al escribir Kazbek en relación a El libro flotante de Caytran Dolphin?
Después de la exploración de El libro flotante de Caytran Dölphin no podía dar marcha atrás hacia novelas convencionales, las típicas novelas de cajón de sastre. Kazbek es un riesgo que asumí consciente del riesgo. Lo bueno de asumirlo es que uno se divierte si lo lleva a las últimas consecuencias. La acogida de los primeros lectores de la novela en realidad me ha sorprendido, precisamente porque la novela lo ha sorprendido.

Fernando Castanedo, de El País, dice que en Kazbek el artista busca secretamente a un maestro inexistente, y si hay maestro viaja con cada uno y lo demás es prescindible, ¿usted mismo ahora está buscando a ese maestro o este se encuentra viajando junto a usted?
Creo que los escritores siempre lo estamos buscando. Obviamente puede que no exista, pero ya la búsqueda y la ilusión de encontrarlo te lanza a la aventura. Creo que se escribe porque llega un momento en que los maestros, los clásicos o los autores que tanto admiramos y de los que hemos aprendido, no pueden llegar a un terreno que sólo nos pertenece a nosotros: el presente.

Si alguien le preguntara ahora mismo: si su obra fuese la obra de un personaje en una película real, ¿qué película sería esta y por qué?
Buena pregunta… Creo que serían la mezcla de dos personajes: el que hace de director de cine de 8 y medio de Fellini, y Barton Fink, de la película homónima de los hermanos Coen. Hasta podría imaginar a los dos actores, Turturro y Mastroianni discutiendo sobre páginas de Kazbek, echándolas por encima de sus cabezas y riéndose. Su pregunta me ha despertado esa imagen.

¿Hacia dónde siente que se está inclinando su literatura y, como una escena futurista, sobré qué y cómo se visualiza escribiendo?
Se inclina hacia el papel, escribiendo a mano, con una estilográfica, luego pasando lo escrito a la computadora, imprimiéndolo y luego de vuelta a corregir a mano, leyéndolo en voz alta. Y todo en un balcón enorme que mira hacia las dunas del desierto de Nazca.

domingo, 24 de mayo de 2009

Lacrimosa a la vista, en julio




Algunas fotos de Tilo Wolff y Anne Nurmi, y el arlequín característico, concierto para rendir culto al spleen posmoderno...

domingo, 17 de mayo de 2009

Trococó, entre showgirls y el ‘quiteñismo’



Fernando Espinosa Chauvin exhibe su obra fotográfica en El Container

“Sultana”, una sensible drag queen de cuerpo rechoncho con medias de red, vestida de leopardo y peluca rubia platinada, no regresó de Nueva York a su natal Egipto. Allá no puede mostrarse como gay. “Le cortarían el miembro”, dice el fotógrafo autor de la muestra “Trococó” . “Sultana” trabaja para Tiffany, una joyería en la “Gran Manzana”, y en la noche baila en una discoteca. “T-Boy”, discjockey, “Kim Ambience”, diva coreana, “Clover Honey”, millonaria drag fotografiada con una boa, “Epiphany”, monumental de 2 metros, “Logan”, “Sahara”, “Melinda”… son algunos de los sobrenombres de travestis con decenas de historias detrás de las fotografías de “Trococó”, del artista quiteño Fernando Espinosa Chauvin. “Esta obra es una búsqueda estética de la representación de los drags. Si te choca o no es problema tuyo”, manifiesta.
“Trococó” evoca la estética travesti y los marcos rococó usados en algunas imágenes, pintados con pan de oro. “Quiero mostrar la dicotomía que se da con estas fotos y estos marcos, que nosotros estamos acostumbrados a ver en las iglesias de Quito”, expresa. Los marcos fueron hechos en San Antonio, y dorados por Carlos y Ximena Revelo . Veinticinco fotos de este trabajo fueron exhibidos en una galería del Soho de Nueva York. El fotógrafo confiesa que buscó una línea estética que reflejara lo que es él, “una persona que vive en Nueva York 16 años pero con el quiteñismo cargado en su mochila”.
Treinta y cuatro drags llegaron al estudio de Espinosa en Nueva York, de entre 20 y 70 años, de todas las nacionalidades. Algunas habían tomado el metro ya vestidas, maquilladas y “entacadas”, otras arribaban con su ropa masculina, pero una vez todas listas, el fotógrafo arrancaba con un momento de descubrimiento total, en el que la intución y la esponatenidad instaban a que el travesti se convierta en la showgirl que lleva dentro. Esto le tomó al fotógrafo captar desde media hora hasta cuatro horas en aras del resultado deseado en una foto sin poses ni aspavientos. Así, con la travesura a la que se ha referido Susan Sontag, esta podría radicar en las fantasías de quien está detrás de la cámara y que son verosímiles e inapropiadas al mismo tiempo. “ Entre el fotógrafo y el tema tiene que mediar distancia…la cámara no viola aunque se entromete en actividades que pueden realizarse de lejos y con imparcialidad”, reza la escritora estadounidense. Por eso, Espinosa dice que no hay fórmulas para acceder al personaje de la fotografía porque las directrices no funcionan con todos. “Uno debe ir viendo cómo son, hay algunos rígidos y hay que buscar la conexión. Quizá le haces imaginar cosas, si se encuentran con un tipo, si son una estrella de cine, fórmulas para cada persona que se está fotografiando”. La intención del artista fue efectuar un trabajo serio acerca de la belleza de los travestis, su glamour, “a pesar de ser hombres” , lo que le tomó un estudio de seis años.

Sobre el artista.
Fernando Espinosa, quiteño, vive en Nueva York, Estados Unidos, 16 años. A los 12 años de edad empezó con la labor fotográfica. Imparte Talleres de Iluminación y Estética. Sus fotografías han sido publicadas en revistas y catálogos de Estados Unidos y Ecuador. Las influencias del artista son los fotógrafos Richard Avedon, Helmut Newton, David Lachapelle, entre muchos otros.
Espinosa es además es autor del libro Afrodisíaco que hizo junto a Jorge Vinueza en el año 2006. Se trata de un proyecto que conjuga en imágenes la sensualidad femenina de modelos y la provocación de la comida a través de la estética gastronómica.
Ha sido fotógrafo profesional de diferentes agencias de modelos internacionales como Ford Models, Elite Model Managment, IMG, Next y otras. Actualmente se dedica a trabajar para proyectos específicos como The Gates, en Central Park en Nueva York, o el libro Dubrovnik, en Croacia. The New Burlesque en NY y en Ecuador un libro sobre chocolate.
“Trococó” cuenta con 30 fotos que se exhibirán hasta el 5 de junio en la Galería El Container, en el Pobre Diablo, en Quito. Entrada libre.